Qué es “mano-boca-pie”, un virus típico en chicos, que también afecta a adultos

Quienes tienen hijos pequeños lo saben. El virus mano-boca-pie estalla en las salas maternales y jardines de infantes. Muchos lo pasaron, otros lo están viviendo, y unos terceros cruzan los dedos para que no les toque. Mientras, crece el número de adultos que se contagian.

Se llama “mano-boca-pie” por las zonas que afecta. Aparecen erupciones cutáneas (en manos y pies) y llagas en la boca. Los chicos empiezan a disminuir la ingesta de alimentos. Y pueden tener fiebre.

Al principio, muchos padres y madres les restan importancia a estas “ronchitas” que hasta pueden confundirse con picaduras de insectos. Pero se trata de una infección viral, causada por un grupo de enterovirus llamados Coxsackie.

Se la considera una enfermedad “leve”. Aunque también puede haber casos en los que las heridas se infectan o que se requiere hospitalización.

Una de sus principales características es que es muy contagiosa. Por eso, es importante aislar al niño de sus hermanos y compañeros de escuela. Y que los adultos tengan varios cuidados.

 

¿Estamos ante un “brote”?

“Por ahora no hay alarma en nuestro país. Hay muchos casos, pero no es que estemos alarmados porque es algo que habitualmente vemos”, lleva calma la doctora Ángela Nakab, presidenta de la subcomisión de medios y comunicación de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP).

Aclara que no hay datos de la cantidad de infectados en el país, porque es un virus ambulatorio y en general no se certifica epidemiológicamente. “Pero sabemos que en este momento hay circulación”, reconoce.

Aunque a los padres nos parezca que hay “un montón” de casos, en realidad, no es algo extraordinario para esta época del año.

“Estos cuadros son producidos por virus que tienen un predominio estacional. En el otoño pueden presentarse, así como también en la primavera. Eso hace que puedan esperarse algunos de estos cuadros en esta época”, explica Gabriela Tapponnier, secretaria del Comité de Infectología de la SAP.

La pandemia del Covid-19 también tiene que ver. Estamos ante un resurgimiento de esta y otras enfermedades virales tras dos años de aislamiento. Por eso, además del “mano-boca-pie”, los pediatras están atendiendo casos de gripe, anginas virales, catarros, y resfríos.

“Tengamos en cuenta que los chicos durante dos años estuvieron aislados. Así que es más factible la posibilidad de contagio”, dice Nakab.

Tapponnier coincide en que influye la mayor circulación de personas. Porque la transmisión se produce al toser o estornudar, además del contacto de superficies contaminadas. Incluso, para ella, “va a aumentar seguramente la transmisión de este tipo de virus”.

Por ahora, en la SAP lo están monitoreando. “Vamos a ver cómo sigue en las próximas semanas. Si esto tiene que ver con este predomino estacional y con el aumento de la circulación o si hay algún tipo de característica particular o alguna situación que haya que ver especialmente”, completa la infectóloga.

El problema se expande a países vecinos. En Perú, el Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades emitió una alerta epidemiológica ante brotes de la enfermedad. Desde el 30 de marzo, se reportaron un total de 165 casos en cuatro regiones.

En Paraguay, el Hospital de Clínicas de la Universidad Nacional de Asunción informó sobre un aumento de diagnósticos. Están recibiendo, por semana, unos 10 pacientes. Entre el 20 y el 30% requieren de ingreso a la unidad de observación para ser hidratados.

 

Los contagios en adultos

Esta es una enfermedad de la infancia. Afecta principalmente a los menores de 10 años y es mucho más frecuente en los menores de 5.

Sin embargo, como cualquier virosis, se puede contagiar de los chicos a los padres. Aunque es bajo el porcentaje de los mayores que “caen”.

“De los adultos expuestos, se puede infectar entre un 10 a un 20%. Y alrededor de un 1% desarrollará manifestaciones clínicas”, precisa Tapponnier.

Explica que, al adquirir una infección, un porcentaje de las personas tiene manifestaciones clinicas, otras van a ser asintomáticas, y otras van a ser subclínicas (por ejemplo, tendrán algún brote, pero no va a ser el típico).

Para quienes conozcan a algún familiar o amigo que lo esté transitando, acá puede estar la explicación. “Claramente, los adultos se van a ver más expuestos en la medida que hay más chicos con casos”, explica la infectóloga pediatra.

La importancia del control
“Las características de las lesiones pueden ser muy variables. Por eso, a veces uno tiene que hacer el diagnóstico diferencial con otro tipo de enfermedades como la varicela, infecciones en la piel, enfermedades alérgicas”, dice Nakab.

“Es muy importante que sea controlado por el pediatra de cabecera o por el pediatra de la guardia”, continúa la especialista en pediatría y adolescencia.

No existe un tratamiento específico, aclara la doctora. Por lo general, el cuadro es más intenso los primeros días y va desapareciendo a lo largo de entre 7 y 10 días.

“Lo que se hace son las medidas de sostén. Pedimos a las familias que tengan paciencia. Los chicos pueden estar inquietos o doloridos. Conviene darles agua y alimentos fríos. El frío calma el dolor. Y evitar las bebidas calientes o ácidas y los alimentos salados”, cierra Nakab.

 

Cómo prevenir los contagios

* Lavarse las manos con frecuencia y usar alcohol en gel.

* Ventilar los ambientes.

* Mantener desinfectados los espacios.

* Extremar los cuidados de higiene al cambiar pañales.

* Evitar el contacto cercano con personas que padecen la enfermedad.

* No incorporar a los chicos a clase hasta que desaparezcan las últimas ampollas. En especial en los maternales, donde cambian pañales.

 

Fuente: https://www.clarin.com/buena-vida/mano-boca-pie-virus-tipico-chicos-afecta-adultos_0_v4U7aw1CGJ.html

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