Preocupación por casos de obesidad infantil

Con el objetivo de generar nuevos conocimientos que puedan reducir el número de niños con obesidad infantil, los profesionales nucleados en el Colegio de Nutricionistas participaron de una jornada de actualización dictada por Marina Torresani doctora y docente de nutrición de la Universidad de Buenos Aires (UBA). La especialista advirtió que de no cambiarse las conductas alimentarias, en diez años la mayoría de los niños del país padecerán sobrepeso. Si bien en Argentina no existen números actuales, se estima que la enfermedad afecta a alrededor del 10% de los pequeños. Se trata de un verdadero problema de salud pública que tendrá consecuencias gravísimas ya que los chicos con sobrepeso tienen altísimas chances de ser adultos obesos y, por lo tanto, tienen más riesgo de padecer patologías crónicas relacionadas, como diabetes o enfermedad cardiovascular. El exceso de peso puede además interferir con el rendimiento escolar, las actividades sociales y la calidad de vida. En este marco la nutricionista Marina Torresani visitó la provincia para disertar sobre la obesidad pediátrica y sus consecuencias en los más chicos, convocada especialmente por los nutricionistas colegiados locales. La preocupación por el tema se originó porque recientes datos de los organismos nacionales e internacionales informaron que en el 2025 la mayoría de los niños presentarán algún grado de sobrepeso u obesidad si es que no se modifican los malos hábitos alimenticios actuales. Entre algunos estudios de Marina Torresani, figura una investigación sobre las conductas alimentarias obesogénicas. El trabajo reveló, con sorpresa, que los niños no visitan asiduamente las casas de comidas de rápidas, por lo que esta conducta que a veces parece preocupante, no influiría en el sobrepeso. En cambio según los estudios realizados, el factor que más contribuye a la aparición de la obesidad en la infancia son las compras que los niños realizan en los kioscos. La influencia de kioscos Según explicó Torresani, los comercios que expenden comida rápida y golosinas, son visitados por los niños con un promedio diario y en estos lugares los pequeños gastan su dinero en alimentos que no contribuyen a su salud alimentaria. "Lo ideal para terminar entonces con estos problemas, es que el chico -cuando salga- se lleve una vianda saludable desde la casa. Los padres tienen que tener dedicación y elaborarla previamente. También tienen que controlar que los niños no pasen más de dos horas frente a la pantalla para cuidar su salud", dijo la nutricionista. La última recomendación de la disertante responde, a que de las encuestas realizadas durante la investigación también se desprendió que muchos niños tienden a padecer sobrepeso porque pasan demasiadas horas frente a una pantalla, ya sea del televisor, celulares o juegos electrónicos. Torresani indicó que un desafío importante para tratar la enfermedad es que los padres puedan reconocer a tiempo que su hijo tiene sobrepeso. En este sentido la disertante recomendó que si los adultos de la familia tienen sospechas de que el niño excedió su peso, deben llevarlo al pediatra para determinar si existe algún riesgo en su salud. Además, desde el nacimiento del bebé, la familia debe fomentar la oferta de alimentos saludables en el hogar y el consumo de ellos de sus padres, para crear así un modelo parental de alimentación y lograr que el niño aprenda a alimentarse sobre el ejemplo de sus padres. Primeros meses de vida Otro consejo de la especialista de la UBA, fue que los padres tengan en cuenta que el hambre no es el único desencadenante del llanto de los niños en sus primeros meses de vida. Marina Torresani aclaró este punto porque muchos padres creen que cada vez que un bebé llora se lo debe alimentar y esta costumbre a veces conlleva a malos hábitos. Del mismo modo indicó Torresani que los primeros alimentos sólidos deben ser probados por el niño recién después de los seis meses de vida.Con el objetivo de generar nuevos conocimientos que puedan reducir el número de niños con obesidad infantil, los profesionales nucleados en el Colegio de Nutricionistas participaron de una jornada de actualización dictada por Marina Torresani doctora y docente de nutrición de la Universidad de Buenos Aires (UBA). La especialista advirtió que de no cambiarse las conductas alimentarias, en diez años la mayoría de los niños del país padecerán sobrepeso.

Si bien en Argentina no existen números actuales, se estima que la enfermedad afecta a alrededor del 10% de los pequeños. Se trata de un verdadero problema de salud pública que tendrá consecuencias gravísimas ya que los chicos con sobrepeso tienen altísimas chances de ser adultos obesos y, por lo tanto, tienen más riesgo de padecer patologías crónicas relacionadas, como diabetes o enfermedad cardiovascular. El exceso de peso puede además interferir con el rendimiento escolar, las actividades sociales y la calidad de vida.
En este marco la nutricionista Marina Torresani visitó la provincia para disertar sobre la obesidad pediátrica y sus consecuencias en los más chicos, convocada especialmente por los nutricionistas colegiados locales. La preocupación por el tema se originó porque recientes datos de los organismos nacionales e internacionales informaron que en el 2025 la mayoría de los niños presentarán algún grado de sobrepeso u obesidad si es que no se modifican los malos hábitos alimenticios actuales.
Entre algunos estudios de Marina Torresani, figura una investigación sobre las conductas alimentarias obesogénicas. El trabajo reveló, con sorpresa, que los niños no visitan asiduamente las casas de comidas de rápidas, por lo que esta conducta que a veces parece preocupante, no influiría en el sobrepeso. En cambio según los estudios realizados, el factor que más contribuye a la aparición de la obesidad en la infancia son las compras que los niños realizan en los kioscos.
La influencia de kioscos
Según explicó Torresani, los comercios que expenden comida rápida y golosinas, son visitados por los niños con un promedio diario y en estos lugares los pequeños gastan su dinero en alimentos que no contribuyen a su salud alimentaria.
“Lo ideal para terminar entonces con estos problemas, es que el chico -cuando salga- se lleve una vianda saludable desde la casa. Los padres tienen que tener dedicación y elaborarla previamente. También tienen que controlar que los niños no pasen más de dos horas frente a la pantalla para cuidar su salud”, dijo la nutricionista.
La última recomendación de la disertante responde, a que de las encuestas realizadas durante la investigación también se desprendió que muchos niños tienden a padecer sobrepeso porque pasan demasiadas horas frente a una pantalla, ya sea del televisor, celulares o juegos electrónicos.
Torresani indicó que un desafío importante para tratar la enfermedad es que los padres puedan reconocer a tiempo que su hijo tiene sobrepeso. En este sentido la disertante recomendó que si los adultos de la familia tienen sospechas de que el niño excedió su peso, deben llevarlo al pediatra para determinar si existe algún riesgo en su salud.
Además, desde el nacimiento del bebé, la familia debe fomentar la oferta de alimentos saludables en el hogar y el consumo de ellos de sus padres, para crear así un modelo parental de alimentación y lograr que el niño aprenda a alimentarse sobre el ejemplo de sus padres.
Primeros meses de vida
Otro consejo de la especialista de la UBA, fue que los padres tengan en cuenta que el hambre no es el único desencadenante del llanto de los niños en sus primeros meses de vida. Marina Torresani aclaró este punto porque muchos padres creen que cada vez que un bebé llora se lo debe alimentar y esta costumbre a veces conlleva a malos hábitos.
Del mismo modo indicó Torresani que los primeros alimentos sólidos deben ser probados por el niño recién después de los seis meses de vida.

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