Consejos para abandonar el sedentarismo y apostar por una vida saludable

La inactividad física es el cuarto factor de riesgo más importante de mortalidad mundial. Hacer ejercicio físico moderado con regularidad es una de las maneras más sencillas de mejorar la salud y mantenerse sano. Pero ¿cómo lograrlo sin desmotivarse en el intento?

Sabemos que la vorágine de la vida actual hace que la mayoría de las personas cuente con poco tiempo libre. Las excusas, como “no tengo tiempo”, “llego a casa agotado”, “en mi poco tiempo libre, quiero estar con mi familia”, nos van hundiendo más y más en un embudo tóxico con el peor enemigo: el sedentarismo.

Julio Schulmeister, entrenador físico y profesor de Educación Física, insiste en que hay que dedicarse a uno mismo, ya que estar saludable “es estar mejor para uno mismo y también con los demás”.

“En tiempos de incertidumbre y ansiedades es necesario aclarar la mente. La salud, tanto física como psíquica, nos permite seguir disfrutando de lo importante. Por eso es imprescindible darle prioridad a realizar actividades físicas para sentirnos bien”, sostiene al respecto.

En ese sentido, añade: “Si queremos mejorar nuestra calidad de vida, sentirnos más resistentes y fuertes, aumentar nuestra autoestima y mejorar el estado de ánimo, será necesario empezar a movernos”.

El tema es: ¿Cómo adquirir valor y empezar cuando los compromisos absorben la mayor parte de nuestro tiempo y energías?

Schulmeister precisa que, para incorporar la actividad física dentro de la lista de actividades importantes, conviene “agendar a principio de semana todos los momentos que queremos dedicarle y no, en cambio, que se convierta sólo en el tiempo que va quedando libre entre rutinas cotidianas”.

“Lo ideal sería un mínimo de tres veces por semana y nos sentimos más comprometidos cuando las actividades se comparten. Es una buena estrategia para cumplir con los demás y con uno mismo. Lo ideal para empezar es salir a caminar, al menos diez mil pasos por día. También son muy efectivos los ejercicios de estiramiento en el hogar”, explica.

Para él, es importante que todas las actividades que las personas elijan resulten placenteras. “Si sentís que perdés la noción del tiempo haciendo algún deporte, agradecelo. Si, en cambio, eso no pasa, probá otras actividades hasta encontrar la que te guste”, sostiene.

El entrenador aclara además que la fuerza de voluntad se entrena. “Cuando la mente empieza con excusas, lo ideal es cortar de raíz, no darle chance a buscar razones para saltear un entrenamiento. Quizás te sirva el método de contar para atrás, del 5 al 1 y ¡solo hazlo!, dice.

 

Otros tiempos y con tiempo limitado

En estos tiempos en los que la tecnología también acaparó la atención de todos, es necesario que se desarrolle un vínculo con el entorno. Poner límite al uso de pantallas como televisión, computadora, videojuegos y celular también es una estrategia efectiva para promover un cambio progresivo.

En ese sentido, la Federación Argentina de Cardiología (FAC) recomienda:

  • Realizar, por semana, entre 150 a 300 minutos de actividad física moderada (por ejemplo, caminar). Sumar dos días de actividad de fuerza.
  • Hacer pausas activas en el trabajo. Para las personas que están mucho tiempo sentadas, moverse durante 1 o 2 minutos por hora.
  • Contar los pasos, con la ayuda de alguna aplicación que se instala en los celulares. Esto contribuye a tomar conciencia sobre la actividad efectuada.
  • Este número de oro es el objetivo para fortalecer la salud: 10.000 pasos por día son suficientes para abrir la puerta de la prevención, ayudando a controlar los factores de riesgo.

 

8 beneficios reales de la actividad física para el organismo

  • Ayuda a sentirse más feliz.
  • Colabora con la pérdida de peso.
  • Es buena para los músculos y huesos.
  • Aumenta los niveles de energía.
  • Reduce el riesgo de sufrir enfermedades crónicas.
  • Mejora la piel.
  • Contribuye a la salud cerebral y la memoria.
  • Relaja y mejora la calidad del sueño.

 

Algunas sugerencias para ponerse activos

  • Preferir el transporte activo (caminar, pedalear, patinar) antes que los vehículos con motor (colectivo, auto, moto).
  • Elegir las escaleras siempre para subir y bajar en lugar de ascensores.
  • Estimular los juegos que impliquen movimiento al aire libre.
  • Buscar momentos para hacer un ejercicio físico que le agrade a la persona, incrementando la intensidad y complejidad de forma progresiva.
  • No subestimar las actividades físicas que implican, por ejemplo, lavar el auto, limpiar la casa o tareas de jardinería.

 

Los niños y adolescentes deben efectuar 60 minutos diarios de actividad física moderada o intensa. En tanto, en la adultez, la práctica habitual de actividad tiene el potencial de prevenir y controlar varias enfermedades como la diabetes, enfermedades cardiovasculares, obesidad y osteoporosis.

Además, el ejercicio ayuda a reducir el estrés y a disminuir los niveles poco saludables de colesterol y de tensión arterial, así como participa en la prevención del riesgo de sufrir algún tipo de cáncer o evento cardiovascular.

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