El tiempo es oro para el cerebro que ha sufrido un ACV isquémico

Por Javier Ariel Moschini
Médico neurólogo

El término accidente cerebrovascular o ACV designa el daño cerebral provocado por alteraciones repentinas del flujo de sangre.

Existen 2 tipos mayores de ACV: isquémico y hemorrágico. El 80 % de los ACV son isquémicos y el 20 % hemorrágicos. El ACV isquémico o infarto cerebral se debe a la obstrucción de las arterias cerebrales y a la disminución del flujo de sangre, mientras que el ACV hemorrágico o hemorragia cerebral se debe a la ruptura de las arterias cerebrales (y ocasionalmente de las venas) y a la fuga de sangre hacia el tejido cerebral.

Los síntomas más frecuentes de ACV isquémico son el inicio repentino de debilidad o parálisis en la mitad de cuerpo (cara, brazo y pierna), sensación de adormecimiento en la mitad del cuerpo, dificultades en el habla, alteración del estado mental, alteración de la visión, mareo intenso e inestabilidad. La mayoría de los pacientes que sufren un ACV isquémico no sienten dolor de cabeza. Los pacientes con ACV hemorrágico presentan síntomas similares, con el agregado de dolor de cabeza intenso y depresión de la conciencia.

El ACV es una enfermedad frecuente y grave. Representa la tercera causa de muerte (detrás de las enfermedades cardiovasculares y los cánceres considerados en forma global) y la primera causa de discapacidad crónica en las personas adultas.

El ACV isquémico comparte las principales causas o factores de riesgo con el infarto cardíaco: edad mayor de 50 años, historia familiar, hipertensión arterial, diabetes, elevación de los niveles de colesterol y triglicéridos en sangre, tabaquismo, obesidad, sedentarismo, estrés. La identificación y el tratamiento de los factores de riesgo modificables mediante cambios del estilo de vida, dieta, actividad física y medicación permiten la prevención efectiva y la disminución del riesgo de sufrir daño cerebral, cardíaco y muerte de origen vascular.

El ACV isquémico es una enfermedad tratable y una emergencia médica. El cerebro es extremadamente vulnerable al daño provocado por la interrupción repentina del flujo de sangre, proceso denominado isquemia, y el daño cerebral ocurre muy rápidamente. El principio fundamental del tratamiento del ACV isquémico en las primeras horas es restaurar el flujo de sangre lo antes posible. Para alcanzar este objetivo se dispone de un medicamento llamado alteplase o activador del plasminógeno tisular recombinante (o rt-PA por su sigla en inglés).

Este medicamento se administra por vía intravenosa (IV) y tiene un poderoso efecto para disolver coágulos en la circulación sanguínea. El tiempo disponible para el uso de alteplase IV son las primeras 4 horas y 30 minutos desde el inicio de los síntomas, y el beneficio es mayor cuanto más temprano se lo administre. El riesgo principal de alteplase IV es la hemorragia, principalmente la hemorragia cerebral. El uso seguro y eficaz de alteplase IV exige una organización hospitalaria compleja y multidisciplinaria, con personal altamente capacitado y entrenado.

Lamentablemente es muy poco utilizado y no está disponible en la mayoría de los centros de internación de Argentina, a pesar de la efectividad largamente demostrada para reducir la discapacidad. Desde agosto de 2015 un establecimiento en Roca cuenta con este tratamiento las 24 horas del día, los 7 días de la semana, los 365 días del año (24 x 7 x 365). Hasta el momento se han tratado 12 pacientes con resultados favorables y comparables a los registros internacionales de referencia.

En los años 2014 y 2015 se publicaron los resultados de 5 estudios de investigación clínica realizados en Estados Unidos de América, Canadá y Europa occidental que demostraron el beneficio del tratamiento del ACV isquémico combinando alteplase IV y procedimientos de cateterismo dirigidos a la extracción mecánica de coágulos de la circulación cerebral. Este tratamiento aplica a un grupo reducido de pacientes con formas especialmente graves de ACV isquémico debido a la obstrucción de determinadas arterias intracraneales mayores dentro de las 6 horas del inicio de los síntomas. Su implementación en la práctica médica es muy desafiante debido al requerimiento de tecnología muy compleja y de muy alto costo.

Finalmente, además de los procedimientos dirigidos a disolver y extraer coágulos de las arterias cerebrales, el tratamiento del ACV isquémico se basa en muchas otras intervenciones que también son críticas para disminuir la mortalidad, la discapacidad y el riesgo de sufrir un nuevo ACV o un infarto de corazón. Tiempo es cerebro y manos a la obra.

Contra el reloj

4 h 30 min.
es el tiempo disponible para administrar un medicamento capaz de disolver los coágulos y restaurar el flujo sanguíneo.

“El cerebro es extremadamente vulnerable al daño provocado por la interrupción repentina del flujo de sangre”.

Ariel Moschini, especialista en neurología radicado en Roca.

 

Fuente: http://www.rionegro.com.ar/sociedad/el-tiempo-es-oro-para-el-cerebro-que-ha-sufrido-un-acv-isquemico-HX1536696

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